PIDEN QUE TRATEN COMO A UN FEMICIDA A LA JOVEN QUE ASESINÓ A SU NOVIO.

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Fue procesada por el «homicidio simple» de su novio y padre de su bebé de 20 meses Para el abogado de la víctima, “los hombres también padecen violencia de género” y advirtió que hay “indulgencia” con la homicida.
Nadia Navarro Montenegro (23) fue procesada el martes por el «homicidio simple» de Alejo Oroño (22), su novio y padre de su bebé de 20 meses. Ocurrió el 10 de febrero pasado, pasada la una de la madrugada, en William Morris, partido de Hurlingham, y generó que legisladores de Juntos por el Cambio impulsaran un proyecto de ley para proteger a los hombres de la violencia de género.
Fernando Soto, abogado de la familia de la víctima, apelará la medida, ya que no está conforme con la calificación, que prevé una pena de 8 a 25 años. “Se trata de un homicidio agravado, porque tenían una relación sentimental y un hijo en común. Le corresponde una prisión perpetua. Consideramos que se deberían aplicar las mismas normas de un femicidio”.
Alejo y Nadia se conocieron hace cerca de tres años. Según la familia de la víctima, estaban en pareja a pesar de vivir separados. El día del homicidio se encontraron por la tarde. Ella fue a la casa en la que vivía él (la de sus primos) y pasaron un rato en la vereda, junto al bebé. A la noche se volvieron a ver: coincidieron en la casa de un amigo de Nadia. Comieron pizzas, discutieron y Alejo se fue. Caminó hasta un kiosco de la esquina de J. Bustamante y Marqués de Avilés.
Cerca de la una de la mañana, se reencontraron en la puerta de un supermercado chino ubicado a cincuenta metros del kiosco. Las cámaras de seguridad del comercio registraron lo que pasó: luego de una discusión, Nadia sacó un cuchillo de cocina con serrucho, de 12 centímetros de largo, y lo apuñaló en el corazón.
«¡Hija de p. . . , me apuñalaste!», le gritó el joven. Malherido, intentó caminar hacia la esquina. Nadia siguió sus pasos. Pero a los segundos escapó corriendo en sentido contrario. Dos choferes de una remisería (uno era tío de la víctima) de la cuadra y un empleado de una parrilla lo subieron a un auto y lo trasladaron al hospital San Bernardino, donde falleció.
Según el expediente, una testigo declaró en sede judicial que Alejo y Nadia «tenían una relación de pareja conflictiva», además de «problemas con las drogas», ya que «eran adictos» a la cocaína.
Una amiga contó que, minutos más tarde, vio a la agresora en la calle, corriendo y llorando, mientras le decía a ella y a otra chica: «Alejo se fue, no sé qué hice, lo apuñalé».
“Sostenemos que también hubo alevosía, porque en el video se puede ver que Nadia le grita, lo insulta y que Alejo tenía las manos en la espalda. Y ella aprovecha esa postura para clavarle el cuchillo en el corazón”, agregó el abogado.
Navarro Montenegro permanece detenida en la comisaría 1era. de Ituzaingó. Según pudo saber el diario Clarín, su defensa inició el trámite para solicitar la prisión domiciliaria. El homicidio es investigado por el fiscal Bernardo Kiper, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 del Departamento Judicial Morón.
“Era común que mi primo regresara golpeado y lastimado por Nadia”, recuerda Gisela, familiar de Alejo. “No hacía denuncias porque decía que tenía vergüenza de contar lo que le pasaba en una comisaría. Una vez se animó a entrar, pero no se la quisieron tomar”.
Meses antes del crimen, la madre de Nadia había denunciado a su yerno. «A mi primo no lo dejaron ver a su hijo y rompió un vidrio», aclara Gisela.
Alejo había detallado ante sus tíos que la respuesta del policía de la comisaría 2da. de Villa Tesei, la única vez que se presentó, fue: “Andá y arreglá las cosas con tu pareja en lugar de denunciarla”.
En las últimas semanas, la familia del joven recibió amenazas vía WhatsApp y redes sociales. Les prometieron «apuñalarlos como a Alejo».
«Los hombres también padecen violencia de género, y es mucho más común de lo que se cree. La violencia no tiene género. En este caso sentimos es que se trata con indulgencia a la homicida y con reproches a la víctima», concluyó Soto.
La «Ley Alejo», según sus impulsores, busca ampliar los alcances de la “Ley Micaela” (por Micaela García, la joven violada y asesinada en Gualeguay en 2017) de capacitación sobre la violencia de género para personal del Estado, para que esa formación se brinde “desde la perspectiva de diversidad de géneros y no sólo de las mujeres”.
Fuente: Clarín

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